Maria Percio, escritora sevillana
Trocitos para leer

Prosemas

Poemas y Prosa poética

A veces

30 de Julio 2016

A veces creo que he olvidado lo que sentía al mirarte, que eso que veía en tu mirada desapareció.

A veces creo que eso que crecía dentro de mí, eso que escapaba con mis latidos, con mi sonrisa, con mis ganas de poseerte, aún vive y se hace enorme.

A veces creo reconocer la ilusión de un sentimiento tierno y verdadero, otras veces noto que mi garganta enmudeció…

Y los te quiero ya no salen y mis ganas de ti perecieron y el amor…

Ese, ese que quema, que llamea incansable y lo convierte todo en cenizas.

A veces siento que me recorre una cálida sensación plagada de proyectos y futuro, que el pasado no es más que algo vivido, que amarte es algo que una vez hice y yo…

Que duermo soñando con tocarte, con ese abrazo tantas veces necesitado, que sólo tengo oídos para escuchar que me quieres…

Humillada ante este deplorable desconsuelo, herida por mí misma mil veces, que muero al no tenerte, capaz de renacer por ti y amarte en cada vida con más fuerza…

Con este afecto que esclaviza mi voluntad y limita mi risa al volumen de la tuya, que atora mis sentidos evitando que la vida salga y fluya…

Condenando mi dignidad a lo que tú quieras que sea, haciendo que lo peor sea que no me importa…

Mientras tus labios se peguen a los míos en un beso y tus manos recorran ardientes mi cintura, mientras la posibilidad de ser para ti lo que tú eres para mí sea una posibilidad…

Y tú obstinado, impasible, incapaz de rendirte a mis deseos, viviendo otra vida, sometido al placer que te ofrece otro cuerpo, desdeñando todo lo que yo represento.

Al final te siento tan lejos que creo que eso que veía en ti es algo tan platónico como real, doloroso e inalcanzable, parte del aprendizaje de mi vida… y sonrío con los ojos cargados de amargura y entonces doy un paso más con prisa y te siento tan lejos…

Que creo que este amor sólo se mantiene vivo en el calor de mi desordenado corazón, que no es más que el eco de lo que pudo ser…

Porque he olvidado lo que sentía al mirarte.

Me siento…

15 de Octubre del 2015

Me siento triste por tanto amor que he de guardar y nunca se entregará. Impotente ante lo que soñé que sería y ya nunca será. Melancólica pensando en las caricias que no podré darte.

Me siento rabiosa al pensar en las sonrisas que me perderé, en los despertares que no serán a tu lado, en los momentos en los que inevitablemente te necesitaré. Perdida sin el futuro de amarte, ahogándome en el océano de mis sentimientos, falto de oxígeno como agua estancada y moribunda.

Me siento inquieta ante la ineludible caída hacia el precipicio del amor que debo dejar de sentir, vencida, derrotada en la batalla que libré sola… porque tú nunca luchaste. Sometida aún a la esperanza que prometía tu mirada, herida de ausencia.

Me siento enamorada de quien quisiste ser, de quien deseé que fueras. Dispuesta a la desdicha del olvido, esperando hallar luz al final del camino.

Me siento sin ti como si me faltara yo misma, desahuciada de tu corazón, desprovista de sueños e ilusiones, vacía…

Para Noe.

Fuera de mí, en mí.

06 de Febrero del 2012

Ahondo en lo profundo de mi ser, intentando rescatar a mi corazón de la nada que le abruma, y te encuentro allí, en un rincón de mi, oculto tras la desilusión.
Me pregunto qué siento y el fuego se aviva en mis entrañas, el amor lo incendia todo, se consume a sí mismo y renace. Incansablemente.
Reconozco en mis manos las caricias que se mueren por procurarte, en mis labios los besos que me aguanto y en mi garganta los te quiero que aprisiono, los que me ahogan.
Nunca volveré a encontrar a nadie a quien desear amar tanto como a ti. Nunca podré quererte, nunca dejaré de hacerlo.
Oteo en el horizonte, lejano e inalcanzable, la posibilidad de ser tuya un instante, otro instante, y mis ganas se crecen cada día y mis ganas perecen cada día. Porque no te tengo, porque no me tienes.
Me quedo en mi superficie a la espera de ti, mientras otros cuerpos rozan mi cuerpo, mientras otros sentimientos apaciguan los míos.
De pronto tú me miras y algo cruza mi pecho partiéndome en dos, lo que soy brota de la herida que dejas, lo que soy capaz de ser, lo que soy capaz de dar asoma al mundo y te busca.
Me sumerjo en mí y descubro que te amo… porque no hay nada que desee más que amarte.

Volver

19 de Agosto del 2015

 

Hay un instante en mi vida, ese en el que te miré de verdad por primera vez, al que me encantaría poder volver y una vez allí detener el tiempo.

Quizás avanzar un poco más y volver a descubrirme en ti, volver a notar tus labios rozando los míos, presentir tu sonrisa sin verla, con tu boca a escasos milímetros de la mía.

Me gustaría revivir ese momento en el que al mirarte a los ojos intuí que podía ser amor. Volver a notar la reacción de mi piel al tímido roce de la tuya.

Tal vez regresar al momento en el que por primera vez nuestros dedos se entrelazaban y una cálida sensación deambulaba entre tu cuerpo y el mío.

Por qué no a la primera vez que sentí que mi vida no sería lo mismo sin ti, a ese segundo en el que supe que todo lo que soy te pertenecería siempre… si tú lo quisieras.

Aquel día

10 de Junio de 2013

 

Aquel día allí estabas tú, para mí, como un rayo de luz cruzando mi existencia, dispuesto a colorear mis sueños.

Y allí estaba yo, para ti, dedicándote mis sonrisas, anhelando inundar de ilusión tu vida.

Allí estaba el amor, paseando entre nuestras miradas, incendiándonos de deseo, descubriéndonos sentimientos, acomodándose al calor de nuestras manos unidas.

Aquel día, allí, descubrimos el amor.

Fantasia

03/04/2015

 

Amanezco en tu recuerdo alentando fantasías.

Me apodero del milimétrico espacio que rodea tu cuerpo y hago vida en tu silencio.

Te despojo de la realidad lentamente, exhalando besos, inventando caricias.

Tus labios se entreabren deseando el beso de mi boca, llenando tu mano de ti como si llenaras mi cuerpo.

Me hago cargo del efímero momento en que soy tuya, desapareciendo en el eco de un gemido.

Perezco en tu recuerdo, convirtiéndome en una realidad que no deseas, mientras ansias revivir en otro amanecer el sueño en el que me sentirás tuya de nuevo.

Por tu amor

20 de enero del 2000

 

Dejarlo todo y correr a tu lado… tal vez no me importaría. Con el tiempo sé que no me importaría.

Cambiar lo que tengo por tus besos, tus abrazos; por un mundo nuevo, un mundo mío… sé que no me importaría.

Dejarlo todo y empezar de nuevo, junto a tu sonrisa, entre tus silencios ¡ya me gustaría!.

Dejar al pasado ser sólo pasado y jugar con fuego… no me importaría, mientras queden rescoldos para volver a encenderlo.

Olvidar lo que ahora me pertenece y ser completamente tuya, para que tú puedas ser mío.

En realidad en este momento no sé lo que haría.

Dejarlo todo y correr a tu lado, si tú me lo pides… a mi no me importaría.

Tuya… Mio…

27 de Agosto del 2014 

 

No te pertenezco, no eres el corazón que bombea mi sangre, no respiras por mí ni me alimentas, no pienso con tu mente. No eres el motor de mi vida, ni la razón de mi despertar diario. No eres imprescindible ni único, ni el mejor… pero te quiero a ti.

Nunca seré tuya porque no puedes poseerme, tendrás que quererme siendo yo, tal cual soy. Nunca seré tuya… pero compartiré contigo cada día de mi vida, ofreciéndote lo que siento, hasta que deje de existir.

Tú… tú no me perteneces, no puedo poseerte, no quiero que seas mío ni que cambies, te quiero tal cual eres. No te pido imposibles, ni promesas que nadie cumple, sólo que compartas cada día de tu vida conmigo, ofreciéndome lo que sientes, hasta que dejes de existir.

Amor rosa violaceo

20 de septiembre de 2014

 

La boca me sabe a ceniza, a la hiel que otra boca dejó en la mía.

Me sabe, a ratos, al regusto amargo que deja el abandono, al metálico sabor de la renuncia de una parte de uno mismo… los sentimientos.

La boca me sabe al picante de un amor que creí verdadero, que baja por mi garganta incendiándome de ira y dudas.

Noté una vez en su boca, en un beso, la dulce esperanza del futuro. Sabía al rojo pasión de la fresa, al suave rosado del algodón de azúcar. Saboreé aquellas sensaciones deseando profundamente alargarlas en el tiempo, hasta el último suspiro. Pero de pronto se volvió veneno en mis labios y poco a poco invadió cada resquicio de mí.

Desecho las maldades que me provoca el veneno escupiéndolas, intentando librarme del ácido de mi saliva, del amor transformado en ponzoña que me incita una y otra vez al odio y la venganza.

Porque no merece la pena, recuerdo a menudo que una vez le amé como sólo yo puedo amarle y en mi corazón burbujean el perdón y la ternura. Se me escapa en el aliento el sabor mentolado, de color verde esperanza, en el que viajan mis mejores deseos para él.

Amor rosa violáceo, condenado a convertirse en un recuerdo en blanco y negro, de esos que aparecen gastados y viejos de tanto evocar, de los que se vuelven negros con el tiempo por falta de luz y terminan arrinconados en el pasado.

La boca me sabe a decepción, inmersa en la pesada y larga carrera hacia el olvido, intentando conquistar una cumbre que en realidad no deseo, pero necesaria al fin y al cabo.

Amor color de rosa, tornándose poco a poco al perdón y la incondicionalidad del violeta, de camino hacia el frío azul de la preterición.

Amor perfecto, creado de imperfecciones y heridas… amor que sabe a sangre vencida, que deja en la boca el sabor de la agridulce despedida.

El amor que lucha

03 de Agosto del 2014

 

En la oscura soledad de un corazón, una luz lucha por brillar… y no puede.

Enfrentada a las tinieblas del olvido, intenta someter a la razón incitándole recuerdos.

Por momentos lo ilumina todo, inundando la vida de amor y esperanza.

Por momentos la devora la nada, condenándola al abandono.

En el tiempo que se va, sintiéndose perdido, una luz lucha por alumbrar un moribundo amor, recreando en el vacío la felicidad de lo que podría ser.

En la oscuridad, el sentimiento intenta abrirse paso entre el orgullo y el dolor, pisoteando el querer propio, alentando a esa luz que lucha por brillar y casi no puede.

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